Esta es la historia del teatro itinerante entre un hombre Tito y su perro Paco...
Juntos recorrían los pueblos de Argentina mientras concientizaban, el tema de la pirotecnia y los problemas que causaban en la región...
Y si el perro Paco era actor... Según la palabra escuchada hacia una morisqueta.
Por ejemplo escuchaba boom o cohete se tiraba y tapaba los oídos.
Ruidos molestos y automáticamente se hacía el muerto... Y así durante los treinta minutos que duraba el monólogo de Tito entre bailes y risas de pueblo en pueblo con la gorra se mantenían felices...
En uno de los tantos viajes, cayeron en aquel pueblo pequeño.
Adolfo González Chávez. Pueblo sin pirotecnia
Logrado porque el juez tiene un familiar con tea.
Una asociación civil que cuida animales inmigrantes.... Sisi como escuchan por los ruidos de otros pueblos los animales emigran caminando kilómetros hasta Adolfo González Chávez...
Donde los ruidos molestos no llegan y los pájaros solo cantan bajo, para respetar la siesta pueblerina, esa felicidad contagiosa de paz.
Y ahí calleron los actores, que sin saber que ese pueblo erá diferente, y es ahí donde Paco se enamoró.
Y salía a recorrer el pueblo sin miedo, sin apuró los animales todos sueltos sin dueño pero no sin falta de caricias, la comunidad del amor al prójimo sea humano o no.
Para algunos, utopía del escenario ideal.
Lo cuál por ubicación llegar a aquél pueblo, no era fácil... Pero la casualidad y el amor llegaron a Paco y Tito se relajó.
Sin saber que hacer, improvisaron la obra de teatro con tintes de asombró ya que la pirotecnia ahí no cursaba desde ya hace más de 58 años edad suficiente del juez y sucesor.
Poco dinero en la gorra, los obligaba a retirarse del pueblo... Con aquella bronca para Paco que miraba aquel amor desde la parte de atrás de la carreta... Y con la cola entre las patas sus ojos se mojaron de lagañas.
Una noche entre pueblos Paco desapareció...
No aguanto dejar aquel amor y corriendo hacia atrás el silencio lo guiaba. Pero a pocos kilómetros la pirotecnia hacia estragos y los gritos de fiesta lo ubicaron mal.
Hasta perderse en medio de un bosque.
Ya sin rumbo y legos de Tito, pensó y pensó
... La soledad nocturna y las estrellas no eran buena compañia su miedo era enorme.
Al oír caballos camino hasta ellos creyendo que era Tito, pero no eran cazadores de zorros y lo confundieron que sin dudar dispararon errando el tiro, al grito de uno diciendo es un perro. No disparen...
Lo llevaron con ellos lo cuidaron un tiempo, hasta que uno de los hijos de aquellos hombres lo reconoció y le dijo ruidos molestos y el animal se izó el muerto...
Fue ahí que lo reconocieron, y dijeron es el perro actor de la plaza... Que habrá pasado que ko estaba con el hombre. Sin dudarlo lo llevaron al pueblo siguiente. Y así recorrieron tres pueblos,.
Aquel animal ,Paco sin palabras pero muy triste no podía decir nada solo se comunicaba con sus lágrimas y silencio.
No podían hacer nada más que darlo cariño,
Hasta que un día como cualquier otro escucho la campanita de la carreta, llegando al pueblo... Y salió corriendo a su encuentro.
Donde veía a Tito, con otro animal en brazos un cachorro hermoso...
Al verlo pensó me cambio tan fácilmente...
Pero no atrás de la carreta había alguien mas ...
Aquella bella perra que salió a buscarlo a el a Paco y se subió a la carreta para tener a su hijo...
Buena historia la familia completa.
Volviendo a Adolfo González Chávez... A vivir en comunidad de paz.
Hasta el próximo 💭 sueño.......

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